Ari Sánchez y Andrea Ustero junto a Agustín Tapia y Arturo Coello

Coello y Tapia firmaron una remontada histórica ante Chingotto y Galán. Ari Sánchez y Ustero ratifican su recuperación con el título. Un torneo para el recuerdo.

Valencia y el pádel tienen una historia. Una historia que llevaba demasiado tiempo sin escribir nuevos capítulos. Desde la desaparición de World Padel Tour, el circuito profesional no había vuelto a La Fonteta. El Pabellón de la Fuente de San Luis recuperó esta semana el rugido de los mejores jugadores del mundo y lo hizo a lo grande: con sorpresas, polémicas, remontadas épicas y dos finales que quedarán en la memoria de cualquier aficionado.

El P1 de Valencia no ha sido un torneo normal. Ha sido un torneo que ha tenido de todo.

Chingotto y Galán: una semana al borde del abismo

Si hay una pareja que resume lo que fue el Valencia P1, esa es la de Alejandro Galán y Federico Chingotto. El de Olavarría y el madrileño llegaban con el sabor amargo de la final perdida en Roma y con la necesidad de reivindicarse. Lo que nadie esperaba es que el camino hasta el domingo fuera tan tortuoso.

En dieciseisavos, Mariano González y Curro Cabeza les llevaron al límite. Un 7-1 en el tie-break del segundo set encendió todas las alarmas. En octavos, la cosa fue a peor. Tino Libaak y Álex Chozas, la pareja que llegó al torneo tras la retirada de Momo González por lesión, les barrieron el primer set con un contundente 6-2. Chingotto y Galán tuvieron que sacar lo más profundo de su ADN competitivo para remontar y sobrevivir.

Y en semifinales, el partido que lo tenía todo. El cruce ante Juan Lebrón y Leo Augsburger derivó en uno de los episodios más tensos de la temporada. Un pelotazo de Galán al cuerpo de Augsburger desató la tormenta. Lebrón se encaró con el madrileño en la red, golpeándose el pecho reclamando el siguiente. En el siguiente punto, Galán pedía al árbitro que Lebrón le había hablado mientras la pelota seguía en juego. La temperatura en La Fonteta era insoportable.

Chingotto y Galán ganaron el partido con un 6-4 en el tercero. Pero el desenlace dejó la imagen del torneo: Galán negándose a darle la mano a Lebrón en la red. En la rueda de prensa, el madrileño fue tajante: «Ha sido bochornoso. Yo no hablé con Juan, le pedí perdón a Leo, que ha sido un caballero. Tema zanjado».

La final masculina: del 5-1 en el tie-break a la remontada imposible

Coello y Tapia llegaban a la final con una semana impecable. Victorias cómodas, pádel arrollador y las sensaciones que recuerdan a sus mejores momentos. Chingotto y Galán llegaban tocados, sufridos, pero vivos. Y los que sobreviven a una semana así llegan a las finales con algo especial dentro.

El primer set lo confirmó. Ninguna de las dos parejas consiguió un solo break. La muerte súbita decidió la manga y ahí estuvieron más finos los número dos: 7-6. La respuesta de Coello y Tapia fue brutal. Uno de los sets más desequilibrados que se recuerdan entre estas dos parejas: 6-1 inapelable para igualar el partido.

El tercero fue puro teatro. Chingotto y Galán salvaron bolas de break críticas en el primer juego, quebraron el saque de los Golden Boys y se pusieron por delante. Llegaron a sacar para ganar el título. En ese momento, Coello y Tapia hicieron el contrabreak que lo mandó todo al tie-break.

Y en la muerte súbita llegó lo imposible. Con 5-1 abajo, cuando el trofeo ya casi tenía otro nombre grabado, los número uno del mundo encadenaron punto tras punto. Dos errores de un Chingotto agotado, un remate de Galán que se fue al cristal de fondo y de repente bola de partido para Coello y Tapia. No fallaron. 7-6. Campeones.

Dos títulos consecutivos. Roma y Valencia. Los Golden Boys no tienen techo.

El femenino: sorpresas, una final inédita y el resurgir de Ari y Ustero

El cuadro femenino dejó la sorpresa de la semana en los cuartos de final. Paula Josemaría y Bea González, que llegaban a Valencia necesitadas de resultados tras caer en semifinales del Major de Roma, se toparon con unas Martina Calvo y Marta Ortega que jugaron el partido de su vida. El 7-5 y 7-1 en el tie-break del segundo set fue un mazazo para las aspiraciones de las número dos.

Dos derrotas consecutivas que alejan matemáticamente a Josemaría y Bea de la cima del ranking femenino y que contrastan con la solidez de Gemma Triay y Delfi Brea, que seguían sin caer antes del domingo desde hace meses. Las de Seba Nerone avanzaron con autoridad hasta las semifinales, donde Ari Sánchez y Ustero les cortaron el paso y reeditaron el duelo de la final romana.

La otra semifinal deparó el momento más bonito de la semana en el femenino. Por primera vez en la temporada, dos parejas se jugaban pasar a su primera gran final juntas. Calvo y Ortega, por un lado, con la moral por las nubes tras eliminar a las número dos. Claudia Fernández y Sofía Araújo, por el otro, con un pádel explosivo que no había tenido fisuras en toda la semana. Ganaron la madrileña y la portuguesa con claridad: 6-3 y 6-2.

La final fue el broche perfecto. Ari Sánchez y Ustero contra Fernández y Araújo. Las parejas tres y cuatro del ranking, sin ninguna de las dos primeras cabezas de serie. Algo que no se veía en el circuito desde el P1 de Málaga de 2025.

El partido lo dominaron Ari y Ustero con una solidez que en momentos de este año no tenían. 6-4 en el primero. 3-6 en el segundo, con Fernández y Araújo mostrando por qué llegaron a la final. Y 6-2 definitivo para cerrar el título. Su segundo de la temporada tras Riyadh. Y el más importante en cuanto a madurez y convicción.

Valencia, un torneo para la historia

El pádel volvió a Valencia y Valencia le devolvió al pádel exactamente lo que este deporte necesita: ambiente, drama, sorpresas y finales que no se olvidan. La Fonteta demostró que merecía estar en el calendario del circuito Premier Padel.

Ahora llegan el P2 de Valladolid y el P2 de Burdeos antes de los tres grandes del primer semestre: Málaga, Pretoria y Londres. La temporada acaba de empezar a ponerse interesante.

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